Mantenimiento de instalaciones eléctricas en comunidades de vecinos empresas, instituciones o cualquier tipo de edificio o instalación, somos especialistas en instalaciones eléctricas con más de 30 años de experiencia en el sector.

Mantenimiento de instalaciones eléctricas

Las instalaciones eléctricas para que puedan mantenerse con un nivel de seguridad aceptable, necesitan de un mantenimiento personalizado, si no se lo proporcionamos corremos un grave riesgo de sufrir algún tipo de accidente, el cual puede llegar en los peores casos a provocar daños personales y materiales importantes.

En instalaciones eléctricas de gran magnitud este riesgo se multiplica de manera exponencial, ya que, la concentración en volumen de mecanismos, cableados, etc.. unidos a una potencia eléctrica de gran voltaje utilizada de manera intensiva suponen un aumento de los riesgos debido al desgaste de los sistemas y al efecto degradante del tiempo.

Si nuestro local, vivienda o industria está construida después de la entrada en vigor del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REAL DECRETO 842/2002, de 2 de agosto), no implica que sea segura; es posible que a la instalación inicial se le hayan hecho ampliaciones, aumentando el número de receptores (aire acondicionado, radiadores, electrodomésticos,…).
Esto supone una mayor demanda de energía, pudiéndose producir sobrecargas en la instalación de la vivienda, y por lo tanto, un calentamiento excesivo de la misma. Por supuesto, cualquier vivienda construida antes de agosto de 2002 y sin una rehabilitación eléctrica, es del todo insegura, ya que está fuera del REBT.
A medida que las instalaciones eléctricas comienzan a acumular años, la necesidad de introducir un mantenimiento que preserve y garantice la seguridad de sus instalaciones eléctricas se convierte en una prioridad cada vez mayor. La seguridad y la fiabilidad de estas residen en el empleo de dispositivos de protección como interruptores automáticos y diferenciales obligatorios.
La influencia del tiempo, con el consiguiente envejecimiento de los materiales, y el incremento del número de equipos receptores instalados en las viviendas que pueden producir sobrecargas en la instalación eléctrica afectan a la fiabilidad de las instalaciones y a la seguridad en su funcionamiento. Aunque nuestro estilo de vida continuase siendo el mismo, las instalaciones eléctricas no podrían mantener intactas sus condiciones y propiedades originales sin un mantenimiento.
El tiempo degrada los materiales, en general los materiales aislantes se endurecen y pueden romperse, las conexiones se pueden soltar… De esta manera, con el tiempo, las instalaciones eléctricas pierden sus características funcionales y dejan de cumplir con su función original.